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Reseñas recientes
Una nueva oportunidad de vida
Llegué al Dr. Nicolás Avellaneda con un cuadro complejo de colitis ulcerosa que derivó en un cáncer colorrectal.
Todo comenzó con un diagnóstico de colitis ulcerosa. Durante los controles posteriores se detectó una lesión en la zona colorrectal, por lo que me realizaron varias colonoscopias con el objetivo de tratarla y eliminarla. A pesar de esos intentos, la lesión persistió y, con el paso del tiempo, evolucionó hacia un cáncer colorrectal.
A medida que la enfermedad avanzaba, las alternativas terapéuticas se volvían cada vez más limitadas. Finalmente, me plantearon que la única solución posible era la extirpación completa del intestino grueso, una perspectiva que generaba una enorme incertidumbre sobre mi futuro y mi calidad de vida.
Fue en ese contexto que un familiar logró conseguir una consulta con un gastroenterólogo, quien me dijo una frase que marcaría mi búsqueda del profesional adecuado: «Lo verdaderamente importante no es dónde te operen, sino quién lo hace». Tras evaluar mi caso junto con su equipo médico, no dudaron en recomendar al Dr. Nicolás Avellaneda como la mejor opción.
El Dr. Avellaneda y su equipo médico no solo me brindaron una tranquilidad inmensa desde el primer día, sino que también demostraron una excelencia quirúrgica impecable. Siempre me explicó con claridad mi situación y las distintas alternativas de tratamiento. Sin embargo, durante la cirugía encontró una alternativa menos agresiva que la que me habían planteado previamente. Logró realizar el procedimiento por laparoscopía y extirpar únicamente el segmento afectado por la lesión, preservando el resto de mi intestino y brindándome una mejor calidad de vida para el futuro.
Aunque la cirugía había sido un éxito, los estudios posteriores mostraron que la enfermedad ya se había diseminado al hígado.
A partir de ese momento debí enfrentar un tratamiento de quimioterapia para una enfermedad que, debido a su grado de avance, tenía uno de los peores pronósticos, con una expectativa de vida estimada entre dos y cinco años Todo esto a mis 36 años.
Luego de un año y medio de quimioterapia, enfrentando desafíos físicos y emocionales, tuve la oportunidad de encarar una cirugía de hígado que, gracias a la respuesta obtenida con el tratamiento previo, fue un éxito. Hoy puedo decir que estoy libre de cáncer.
El último paso que me quedaba era liberarme de mi bolsa de ostomía, la cual me había acompañado durante dos años y medio. Para ello, una vez más recurrí al Dr. Avellaneda, quien llevó adelante la cirugía y, antes de hacerlo, me felicitó por mi recuperación y por todo el camino recorrido.
La cirugía realizada por el Dr. Avellaneda no solo me permitió conservar gran parte de mi intestino y una mejor calidad de vida, sino que también fue el primer paso de un largo camino que culminó con mi recuperación y la remisión completa de la enfermedad.
Destaco profundamente el trato, la contención del Dr. Avellaneda y el acompañamiento humano de todo el equipo durante cada etapa de este proceso tan difícil.
Hoy estoy libre de cáncer, sin ostomía y sumamente agradecido con un equipo médico de primer nivel en el que se puede confiar.
Tratamiento de cáncer y agradecimiento
Fuí derivada al Dr. Nicolás Avellaneda por la oncóloga Julieta Graselli
Ambos jóvenes talentosos y con un trato humano fuera de lo común. Es y ha sido parte de mi curación.
Estoy profundamente agradecida y no tengo dudas en recomendarlos pues hacen honor al Juramento Hipocrático. Devoción y ética profesional
Excelente profesional
Excelente atención, operación exitosa, trato excelente
Agradecimiento total por su profesionalismo y trato humano.
Me descubrieron un pólipo en el colon y luego de investigar distintos profesionales, y al ver la excelente trayectoria del Dr. Nicolás Avellaneda, fuimos a una consulta por el. Donde salimos completamente confiados, gracias Dr por devolvernos la tranquilidad desde el primer día en el que lo conocimos, brindándome total seguridad, trato humano extraordinario, explicando el proceso de operación con paciencia, detalladamente, dedicando tiempo . La cirugía fue una experiencia que se afronta con temor, pero su profesionalismo, calidez y confianza hicieron toda la diferencia. Mi familia y yo nos sentimos totalmente acompañados en cada etapa del proceso.
Nos desasno de cada duda en el antes, durante y después de la cirugía. Estuvo al pendiente todo el tiempo y en cada momento. Hoy me encuentro en la etapa de recuperación, que por cierto me encuentro excelente y nos llena de gratitud. Muchas gracias por su dedicación y por el excelente trabajo realizado, a él y todo su sobresaliente equipo médico.
Además de su gran capacidad profesional, destacamos nuevamente su calidad humana, empatía y dedicación hacia sus pacientes y sus familias. En momentos de incertidumbre, contar con un médico que brinda seguridad y contención hace una enorme diferencia. Dejamos todo en sus manos con total seguridad.
Eternamente agradecidos al Dr. Nicolás Avellaneda.
Mi héroe
Quiero compartir mi experiencia con el Dr. Nicolás Avellaneda, quien me operó para remover un pólipo en el colon.
Cuando me detectaron el pólipo sentí mucho miedo. Nunca me habían operado antes y la sola idea de una cirugía me angustiaba mucho. Mi gastroenteróloga me lo recomendó, pero aun así tenía temor de que algo pudiera salir mal.
Desde el primer momento que conocí al doctor Avellaneda sentí confianza. Se tomó el tiempo de escucharme, responder todas mis preguntas y explicarme cada paso con mucha claridad y paciencia. Eso hizo que poco a poco se me fueran las dudas y el miedo.
La operación fue muy bien y, algo que valoro muchísimo, fue su acompañamiento después de la cirugía. El seguimiento fue muy humano, siempre atento y preocupado por cómo estaba en cada etapa.
Antes de operarme había conocido el caso de una amiga a la que le habían hecho una cirugía similar y no había salido bien, y eso me asustaba mucho. Pero el doctor Avellaneda me ayudó a superar esos miedos con su profesionalismo y su calidez.
Hoy estoy muy agradecida. Para mí es un médico excepcional y, sinceramente, un héroe.
También quiero decirle a otras personas que lean esto que no tengan miedo de hacerse los estudios necesarios. Detectar estas cosas a tiempo es muy importante, y si llega a ser necesaria una operación, estar en manos de un médico como el Dr. Avellaneda da mucha tranquilidad.
Gracias doctor por su profesionalismo, su paciencia y su humanidad. Mi héroe
Dos cualidades en un mismo profesional
Excelente ser humano y gran profesional,desde el día 1 me brindo seguridad, nunca dude que el sería quien haría mi cirugía, me brindo lo que un paciente necesita, seguridad, confianza, tranquilidad, evacuando cada duda o cada pregunta quizás obvia, pero que yo necesitaba aclarar, siempre con calidez humana, algo difícil de encontrar hoy día en muchos profesionales de la ostia como el ! El seguimiento a sus pacientes con paciencia y aun con el alta ,alta cualquier eventualidad ahí está!
Como le dije siempre para mi sos Dios, me devolviste la vida y la calidad… eternamente agradecida qué hayas sido y seas parte de este camino que me toca transitar.
Profesional excepcional, persona extraordinaria!
Encontrar un cirujano que combine excelencia profesional con una calidad humana tan profunda es un privilegio que pocas personas tienen. En mi caso, puedo decir sin exagerar que el Dr. Avellaneda me salvó la vida.
Desde el primer momento se mostró cálido, cercano y absolutamente comprometido con mi bienestar. No solo me brindó seguridad a nivel médico, sino también contención emocional en uno de los momentos más difíciles que me tocó atravesar.
Su manera de explicar, de escuchar y de estar presente de verdad marcó una diferencia enorme. Cada decisión estuvo fundamentada, cada duda fue respondida con paciencia y claridad, y cada gesto transmitió una humanidad que pocas veces se encuentra.
Hoy miro hacia atrás y no tengo más que agradecimiento al Dr. y todo su equipo. No solo por su capacidad profesional, sino por acompañar con empatía, respeto y calidez un proceso que podría haber sido desesperante.
Lo recomendaría una y mil veces. Es un profesional excepcional, pero sobre todo, una persona extraordinaria.
AGRADECIMIENTO ETERNO
A Nicolás lo puso Dios en mi camino. No sólo como un excepcional cirujano, sino por el ser que me dio confianza, contención y consejo en un momento muy difícil. Me operó el cáncer, me habló con claridad y me orientó hacia la genia de Julieta. Un ejemplo de lo que debiera ser un médico que toma en serio el juramento hipocrático, con amor por cada ser que pude su auxilio.
Seguridad y confianza
Tengo enfermedad de Crohn y en marzo de 2025 tuve que entrar de urgencia a quirófano por una perforación del intestino grueso mientras me practicaban una VCC. El intestino estaba en muy mal estado.
Yo ya venía tratando una fístula perianal con Nicolás, por ende tenía la confianza de que es un excelente profesional.
El día que entré a quirófano tenía 3 de hemoglobina, estaba hecho un papel. Me estaba desangrando. Cómo soy Testigo de Jehová, no acepté sangre no solo porque puede ser riesgoso el post quirúrgico sino tambien porque es un mandato de Dios (Hechos 15:28-29, Levítico 17:11, Deuteronomio 12:23-25) y me mantuve leal a los principios divinos.
En esa situación Nicolás actuó como un verdadero profesional, respetando mis creencias y por la calidad humana.
Nicolás me realizó una coloctomia sin perder sangre. Salí de terapia intensiva en 1 semana y en la segunda ya estaba en mí casa con controles ambulatorios.
Me acompañó, me sacó todas las dudas y se preocupó por mí en todo el proceso.
Después de algunos meses estoy contando esta anécdota muy contento por qué Dios me lo hizo cruzar en mí camino y me enorgullece saber que tenemos excelentes profesionales como Nicolás.
Desafío médico y ético.
Como miembro del Comité de Enlace con los Hospitales para los Testigos de Jehová fui convocado para asistir en una situación médica de un miembro de nuestra comunidad que ameritaba una cirugía de emergencia. El paciente padecía una patología crónica del colon y por eso presentó un nivel muy bajo de hemoglobina en el prequirúrgico.
Esto planteaba el dilema de una cirugía sin utilizar sangre alogénica. Ante esta difícil situación el Dr. Avellaneda aceptó el reto. Con decisión y valentía tomó el compromiso de intervenir al paciente respetando su conciencia y valores religiosos. Su pericia y destreza, junto al uso de alternativas médicas al uso de sangre posibilitaron una resolución rápida y exitosa.
Tanto el Dr. Avellaneda como el resto del equipo interviniente hicieron posible que se resolviera con éxito un caso con posible riesgo de vida y que no podía esperar. Tanto es así, que el paciente fue dado de alta al tercer día de su operación. Y al presente continúa feliz y desarrollando su vida y actividades normalmente.
Tanto la familia como el Comité de Enlace le estamos sinceramente agradecidos por la comprensión y respeto a las convicciones personalísimas del paciente manifestadas previamente en sus Directivas Médicas Anticipadas. Apreciamos mucho el abordaje ético manifestado en este caso. No sólo vio un colon en riesgo, sino a una persona con profundas convicciones que necesitaban ser tomadas en cuenta.
Muchísima gracias por todo. Reciba mis respeto y afectos sinceros
Antonio Luis Salvi
Miembro del Comité de Enlace, CABA.

