Mi participación en las guías de la European Crohn’s and Colitis Organization (ECCO)

Quiero compartir con ustedes algo de lo que me siento muy orgulloso: acabo de participar como coautor en la actualización de las guías europeas (ECCO) para el tratamiento de la colitis ulcerosa, publicadas ahora en 2026. Son, junto con las de Crohn, el documento de referencia que usamos los especialistas en todo el mundo para decidir cómo tratar esta enfermedad, tanto con medicación como con cirugía.

Formar parte de este grupo de trabajo, compuesto por expertos de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, fue un enorme honor y también una responsabilidad: significa haber podido llevar la voz y la experiencia de nuestra región a un documento que va a orientar el cuidado de miles de pacientes en el mundo.

¿Por qué le importa esto a un paciente?

Estas guías no son solo un papel académico. Son la base sobre la que los médicos tomamos decisiones todos los días en el consultorio: qué medicación indicar primero, cuándo pasar a un tratamiento más potente, y —cuando la enfermedad no responde— cuándo es momento de considerar la cirugía y de qué manera hacerla.

Algunas ideas de esta actualización que me parecen especialmente importantes para transmitirles:

La cirugía no es un fracaso. Esto lo repito seguido en el consultorio, y ahora está escrito explícitamente en las guías internacionales: cuando la colitis ulcerosa no responde a la medicación, operarse no es «haber perdido la batalla». Para muchos pacientes es, al contrario, el camino que les devuelve la calidad de vida que la enfermedad les había quitado. Cuanto antes se pueda hablar de esta opción con tranquilidad, mejor.

Los tratamientos biológicos ya no son «el último recurso». Antes se pedía haber probado varios tratamientos más simples antes de acceder a las terapias biológicas. Eso está cambiando: hoy se las considera una herramienta más, a usar en el momento adecuado según cada caso, no como última alternativa.

Cuando se opera, la cirugía mínimamente invasiva (laparoscópica o robótica) es hoy el estándar. Significa menor dolor, recuperación más rápida, menos complicaciones y mejores resultados a largo plazo, incluso en la fertilidad de las pacientes mujeres.

La experiencia del equipo quirúrgico importa, y mucho. Las guías recomiendan que las cirugías más complejas (como la reconstrucción con reservorio, o «bolsa») se hagan en centros con experiencia específica en esta enfermedad. No es lo mismo operarse en cualquier lugar que en un equipo que hace este tipo de cirugía de forma habitual.

Un trabajo colectivo

Este documento es el resultado de casi dos años de trabajo: revisión de toda la evidencia científica disponible, reuniones con especialistas de distintos países, y —algo que valoro especialmente— la participación directa de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, que opinaron sobre qué es realmente importante para ellos a la hora de definir un tratamiento.

Si tienen colitis ulcerosa y quieren conversar sobre cómo estos avances pueden aplicarse a su caso particular, las puertas del consultorio están abiertas, como siempre.

La enfermedad inflamatoria intestinal dejó de tener un solo camino posible

Publicado en La Nación — Vida Sana, 14 de agosto de 2026

Durante mucho tiempo, recibir un diagnóstico de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn significaba asumir un horizonte más o menos escrito: cirugías extensas, ostomías definitivas, una vida condicionada. Ese panorama cambió, y cambió rápido.

Esta semana, La Nación publicó una nota sobre los avances en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en la que tuve la oportunidad de participar junto a mis colegas de GMColoproctología. Comparto acá algunas de las ideas que dejó.

Lo que cambió

El abordaje quirúrgico. La consolidación de la laparoscopía y la cirugía robótica permite hoy realizar resecciones intestinales complejas —incluyendo colectomías totales y proctocolectomías restauradoras— con menos sangrado, recuperación más rápida y menor tasa de complicaciones que la cirugía abierta. Como bien señala el Dr. Diego Valli, esto no es una cuestión estética: impacta en la recuperación, en la fertilidad de pacientes jóvenes y en la función a largo plazo.

Las terapias médicas. Los biológicos y las pequeñas moléculas no desplazaron a la cirugía: la complementan. Muchos pacientes llegan al quirófano en mejores condiciones gracias al tratamiento previo, y eso se traduce en cirugías técnicamente más seguras y en mejores resultados posoperatorios.

El momento. Aprendimos que la cirugía en EII es tan buena como la preparación que la precede. Un paciente bien nutrido, con la inflamación controlada y con el momento quirúrgico bien elegido tiene resultados incomparablemente mejores. Elegir cuándo operar se volvió tan importante como definir cómo.

El equipo. Nada de lo anterior funciona en soledad. El trabajo coordinado entre gastroenterólogos, cirujanos colorrectales, especialistas en imágenes, nutricionistas, psicólogos y enfermería especializada es hoy el estándar de los centros de excelencia en el mundo, y es el modelo que adoptamos en nuestra práctica diaria.

Lo que no aparece en los papers

Hay algo de esta nota que me quedó dando vueltas más que cualquiera de los avances técnicos que menciona, y es quién la escribe. La historia la cuenta un paciente. La cuenta en primera persona, con nombre y apellido, y la cuenta desde un buen lugar.

Eso, para quienes trabajamos en esta especialidad, vale muchísimo. Porque atrás de cada decisión quirúrgica hay una persona que llegó asustada, que escuchó un pronóstico que la dejó sin aire, y que necesitó que alguien le dijera que había alternativas. Poder acompañar ese proceso —y encontrarse después del otro lado, con alguien que está bien y tiene ganas de contarlo— es probablemente la parte más gratificante de este trabajo.

El objetivo final siempre es el mismo: que la persona pueda vivir con la menor huella posible de su enfermedad.


Leé la nota completa en La Nación: Enfermedades inflamatorias intestinales: los avances y las nuevas formas de tratamiento

Nota de Miguel Braillard para La Nación, con la participación de los Dres. Nicolás Avellaneda, Diego Valli, Marcos González, Lucas Caram y Simón Sedziszow (GMColoproctología).

Participación en el Congreso Internacional de Coloproctología — Ciudad de México, agosto 2026

Durante tres días estuve en Ciudad de México como profesor invitado internacional en el LXXI Congreso Internacional de Coloproctología «Dr. Luis Charúa Guindic», organizado por el Colegio Mexicano de Especialistas en Coloproctología.

Comparto acá de qué se trató, porque creo que a los pacientes les interesa saber qué hacemos los médicos cuando «nos vamos a un congreso».

De qué hablé:

Células madre en fístulas anales complejas. Las fístulas anales complejas son túneles que se forman entre el intestino y la piel, difíciles de curar y que muchas veces vuelven a aparecer después de una cirugía. El tratamiento con células madre es una alternativa relativamente nueva que busca cerrarlas sin dañar los músculos que controlan la continencia. Ya no es un tratamiento experimental, pero los resultados dependen mucho de elegir bien a qué paciente ofrecérselo.

¿Estamos operando demasiado tarde la enfermedad de Crohn? En la enfermedad de Crohn, durante años se pensó que la cirugía era el último recurso, cuando ya nada más funcionaba. Hoy sabemos que en algunos pacientes operar antes da mejores resultados que seguir cambiando medicaciones. Es una discusión abierta y muy relevante para quienes conviven con esta enfermedad.

Cirugía de rescate del reservorio ileoanal. Cuando hay que extirpar todo el colon, en muchos casos se construye un «reservorio» con el propio intestino delgado para que la persona pueda seguir evacuando por la vía natural, sin bolsa permanente. A veces ese reservorio funciona mal. Mi mensaje fue que, antes de volver a operar, hay que entender con precisión por qué está fallando: ese estudio cuidadoso define el resultado más que la técnica que se elija.

Por qué viajo a estos encuentros

Porque la medicina cambia rápido, y ninguna forma de estudiar reemplaza discutir casos difíciles cara a cara con colegas de otros países. En este congreso había cirujanos y gastroenterólogos de América Latina, Europa, Norteamérica y Asia debatiendo las mismas decisiones que tomamos en el consultorio todos los días.

Eso permite algo concreto: darse cuenta de cuáles de nuestras costumbres están respaldadas por evidencia y cuáles son simplemente «lo que siempre hicimos acá». También permite construir vínculos con otros centros, que son los que después hacen posibles los estudios multicéntricos y el acceso a segundas opiniones cuando un caso es realmente complejo.

Todo lo que se discute en estos espacios vuelve, tarde o temprano, al consultorio.

Si tenés dudas sobre alguno de estos temas o querés consultar tu caso, podés escribirme o pedir un turno.

Si querés, puedo hacer una versión más corta para redes sociales del consultorio, o adaptar el cierre al canal de contacto que uses (WhatsApp, formulario, teléfono).

Un reconocimiento internacional que también es una buena noticia para los pacientes de la región

Quiero compartir con ustedes una noticia que me da mucho orgullo: el estudio «LATAM-URG», en el que participé junto a un gran grupo de cirujanos de toda Latinoamérica, fue distinguido con el Neil Smart Research Award 2026, uno de los premios más importantes que otorga la European Society of Coloproctology (ESCP), la sociedad científica europea de referencia en cirugía colorrectal.

¿De qué se trata este estudio?

LATAM-URG analizó, por primera vez de forma conjunta, cómo se resuelven las cirugías digestivas de urgencia en distintos países de América Latina. Participaron 89 hospitales de 14 países y se incluyó a más de 1.000 pacientes.

Hasta ahora, gran parte de las decisiones médicas en nuestra región se basaban en estudios realizados en Europa o Estados Unidos, con realidades sanitarias muy distintas a las nuestras. Este trabajo permitió, por primera vez, contar con datos propios de Latinoamérica: cómo evolucionan los pacientes operados de urgencia, qué factores aumentan el riesgo, y en qué aspectos del sistema de salud se puede mejorar para salvar más vidas.

¿Por qué esto importa para los pacientes?

Contar con datos reales de nuestra propia región es el primer paso para mejorar los protocolos de atención, identificar a los pacientes de mayor riesgo antes de operarlos, y ajustar los recursos (camas de terapia intensiva, equipos quirúrgicos, tiempos de espera) a las necesidades reales de nuestros hospitales. En definitiva, investigación que se traduce en mejores cuidados.

Un trabajo en equipo

Este logro es el resultado del esfuerzo conjunto de decenas de cirujanos de toda la región, coordinados a través del LATAM Collaborative Colorectal Surgery Consortium, un grupo de trabajo que integro y que busca generar conocimiento propio para mejorar la cirugía colorrectal en Latinoamérica.

El premio se entregará formalmente en el Congreso Anual de la ESCP, que se realizará en septiembre en Praga.

Seguimos trabajando para que la investigación hecha en nuestra región tenga cada vez más impacto en la calidad de la atención que reciben nuestros pacientes.

Link al trabajo: https://www.thelancet.com/journals/lanam/article/PIIS2667-193X(25)00347-3/fulltext