Hace algunos días tuve la oportunidad de volver a Cleveland Clinic, en Ohio, Estados Unidos — uno de los centros de referencia más importantes del mundo en cirugía colorrectal y enfermedad inflamatoria intestinal (EII). No era mi primera vez allí, pero sí la primera en diez años, y quiero compartir con ustedes lo que viví, porque creo que ayuda a entender por qué este tipo de intercambios internacionales son tan importantes para la medicina que practicamos día a día.
Por qué importan estos centros de referencia
Cleveland Clinic no es solo un hospital grande. Es uno de los pocos lugares en el mundo donde la cirugía colorrectal se practica con un volumen, una multidisciplina y un nivel de evidencia científica que la convierten en un verdadero estándar global. Cirujanos de todas partes del mundo viajan hasta allí — como lo hice yo — para aprender, discutir casos, y volver con nuevas herramientas para sus pacientes.
Lo que pude ver durante estos dos días
Durante mi estadía tuve el privilegio de presenciar procedimientos de alta complejidad en distintas áreas de nuestra especialidad:
- Cáncer colorrectal, con técnicas que van desde la cirugía robótica hasta la laparoscópica y la cirugía abierta, según las necesidades específicas de cada paciente.
- Enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn y colitis ulcerosa), incluyendo casos complejos que requieren un abordaje quirúrgico muy preciso.
- Enfermedad diverticular, con resoluciones quirúrgicas modernas que buscan minimizar el impacto en la calidad de vida del paciente.
Ver estos tres abordajes —robótico, laparoscópico y abierto— convivir en el mismo centro, aplicados según lo que cada paciente realmente necesita y no según una preferencia técnica fija, es algo que refleja exactamente lo que entendemos como «medicina de excelencia»: elegir la mejor herramienta para cada persona, no la misma herramienta para todos.
Compartir conocimiento, en ambas direcciones
Uno de los momentos más significativos de la visita fue participar como disertante en las rounds (reuniones clínicas) del servicio de Cirugía Colorrectal, donde tuve el honor de presentar sobre el rol actual de la cirugía en la enfermedad de Crohn. Poder discutir nuestra experiencia en Latinoamérica con un equipo de este nivel, y al mismo tiempo aprender de su forma de trabajar, es exactamente el tipo de intercambio que necesitamos fomentar entre los países de altos ingresos y nuestra región.
Porque la calidad de la atención no debería depender de en qué país nace un paciente. Y para acercar esa brecha, los cirujanos primero tenemos que entender bien cuál es esa brecha — y eso solo se logra estando ahí, viendo, preguntando, discutiendo.
Un gesto simbólico que me marcó
Al finalizar mi estadía, tuve el honor de firmar el Visitors Register de Cleveland Clinic — un libro donde quedan registrados los nombres de referentes de la cirugía colorrectal de todo el mundo que, a lo largo de los años, han pasado por esta institución y han contribuido, de una forma u otra, a cambiar la forma en que practicamos esta especialidad hoy. Ver mi nombre junto a tantos colegas que admiro fue un momento de mucha emoción.
Lo que me llevo para mis pacientes
Cada vez que tengo la oportunidad de visitar un centro como este, vuelvo con más que solo conocimiento técnico. Vuelvo con la confirmación de que apostar a la formación continua, a la actualización constante y a la conexión con los mejores centros del mundo es el camino correcto para ofrecerles, a ustedes, mis pacientes, una atención que esté a la altura de los estándares internacionales más exigentes.






















