Inmersión clínica en la Fundación Champalimaud, Lisboa

Recientemente tuve la oportunidad de realizar una inmersión clínica en la Fundación Champalimaud, en Lisboa, Portugal. Para quienes no la conocen, permítanme contarles un poco sobre este lugar extraordinario, porque entender qué es Champalimaud ayuda a comprender por qué visitar y aprender allí tiene un valor tan especial.

¿Qué es la Fundación Champalimaud?

La Fundación Champalimaud es una organización privada sin fines de lucro, fundada en 2005, dedicada al desarrollo de programas avanzados de investigación biomédica y a la atención clínica interdisciplinaria. Su sede se encuentra en uno de los rincones más hermosos de Lisboa: a orillas del río Tajo, cerca de la histórica Torre de Belém, en el lugar exacto donde el río se encuentra con el Atlántico, desde donde los grandes navegantes portugueses partieron a descubrir el mundo en los siglos XV y XVI. No es un detalle menor: hay algo profundamente simbólico en que uno de los centros más avanzados del mundo en la lucha contra el cáncer esté ubicado justamente en el lugar que fue punto de partida de las grandes exploraciones de la humanidad.

El Centro Clínico Champalimaud es una institución médica, científica y tecnológica de vanguardia donde la atención clínica interdisciplinaria se desarrolla en paralelo con la investigación aplicada y programas avanzados de educación médica. El centro se enfoca en la medicina personalizada, centrada en el paciente, lo que permite niveles más altos de eficacia en el control de la enfermedad y lleva a una mayor supervivencia y mejor calidad de vida.

Lo que distingue a Champalimaud del resto no es solo su equipamiento o su arquitectura, sino una filosofía que pocos centros en el mundo logran sostener con tanta coherencia: el establecimiento de un vínculo directo e interdependiente entre la investigación básica y la actividad clínica. En palabras simples: lo que se descubre en el laboratorio llega rápidamente al paciente. No hay años de distancia entre el avance científico y su aplicación. Esa integración es lo que hace que Champalimaud sea un lugar único en el mundo.

Champalimaud y el cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal —es decir, el cáncer de colon y recto— es uno de los cánceres más frecuentes en el mundo. Es actualmente el segundo cáncer en términos de incidencia y mortalidad en Portugal, y una de las principales causas de muerte por cáncer en ambos sexos. Ante esta realidad, Champalimaud ha desarrollado un programa específico de excelencia para su abordaje.

La Unidad Digestiva de Champalimaud utiliza un enfoque multidisciplinario y las técnicas más avanzadas para abordar la complejidad de los tumores digestivos en todas sus formas y niveles de desarrollo, con foco en dominar el conocimiento y las técnicas de intervención para detener o retardar el desarrollo del cáncer colorrectal. Esto significa que en cada caso participan cirujanos, oncólogos médicos, radioterapeutas, radiólogos, patólogos, genetistas, especialistas en medicina nuclear, enfermeros, psico-oncólogos, nutricionistas y especialistas en cuidados paliativos, todos coordinados alrededor de un mismo paciente.

Uno de los aspectos que más me impresiona de Champalimaud es su liderazgo mundial en el tratamiento conservador del cáncer de recto. En 2014 la Unidad de Cáncer Digestivo estableció un programa colaborativo internacional para el tratamiento conservador (no quirúrgico) del cáncer de recto, y se posicionó como uno de los centros líderes en Europa en esta área. En la base de datos internacional Watch and Wait, el Centro Champalimaud centraliza un registro internacional de más de 1.000 pacientes con conservación del recto luego de tratamiento neoadyuvante basado en quimiorradioterapia. En términos sencillos: esto implica que en muchos casos es posible evitar la cirugía, o reducirla significativamente, mejorando de manera radical la calidad de vida del paciente.

¿Por qué es importante esto para mis pacientes?

Visitar y aprender en Champalimaud tiene un impacto directo en la atención que ofrezco. El cáncer colorrectal es una de las enfermedades que más trato quirúrgicamente, y estar en contacto con los equipos que están en la frontera del conocimiento me permite incorporar técnicas, criterios y miradas que no siempre están disponibles en la formación local.

El cáncer de recto y de colon tiene hoy tratamientos cada vez más efectivos, más precisos y menos invasivos. Pero acceder a esos tratamientos requiere que los médicos que los realizan estén permanentemente actualizados y conectados con los centros donde esas innovaciones nacen. Ese es el compromiso que asumo cada vez que emprendo este tipo de formación.

El equipo médico de Champalimaud incluye profesionales de más de 10 países distintos, y son algunos de los expertos líderes del mundo en diagnóstico y tratamiento del cáncer. Aprender junto a ellos, ver cómo trabajan, cómo piensan y cómo toman decisiones en casos complejos, es una experiencia que se traduce directamente en una mejor atención para cada uno de mis pacientes en Argentina.

La enfermedad inflamatoria intestinal dejó de tener un solo camino posible

Publicado en La Nación — Vida Sana, 14 de agosto de 2026

Durante mucho tiempo, recibir un diagnóstico de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn significaba asumir un horizonte más o menos escrito: cirugías extensas, ostomías definitivas, una vida condicionada. Ese panorama cambió, y cambió rápido.

Esta semana, La Nación publicó una nota sobre los avances en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en la que tuve la oportunidad de participar junto a mis colegas de GMColoproctología. Comparto acá algunas de las ideas que dejó.

Lo que cambió

El abordaje quirúrgico. La consolidación de la laparoscopía y la cirugía robótica permite hoy realizar resecciones intestinales complejas —incluyendo colectomías totales y proctocolectomías restauradoras— con menos sangrado, recuperación más rápida y menor tasa de complicaciones que la cirugía abierta. Como bien señala el Dr. Diego Valli, esto no es una cuestión estética: impacta en la recuperación, en la fertilidad de pacientes jóvenes y en la función a largo plazo.

Las terapias médicas. Los biológicos y las pequeñas moléculas no desplazaron a la cirugía: la complementan. Muchos pacientes llegan al quirófano en mejores condiciones gracias al tratamiento previo, y eso se traduce en cirugías técnicamente más seguras y en mejores resultados posoperatorios.

El momento. Aprendimos que la cirugía en EII es tan buena como la preparación que la precede. Un paciente bien nutrido, con la inflamación controlada y con el momento quirúrgico bien elegido tiene resultados incomparablemente mejores. Elegir cuándo operar se volvió tan importante como definir cómo.

El equipo. Nada de lo anterior funciona en soledad. El trabajo coordinado entre gastroenterólogos, cirujanos colorrectales, especialistas en imágenes, nutricionistas, psicólogos y enfermería especializada es hoy el estándar de los centros de excelencia en el mundo, y es el modelo que adoptamos en nuestra práctica diaria.

Lo que no aparece en los papers

Hay algo de esta nota que me quedó dando vueltas más que cualquiera de los avances técnicos que menciona, y es quién la escribe. La historia la cuenta un paciente. La cuenta en primera persona, con nombre y apellido, y la cuenta desde un buen lugar.

Eso, para quienes trabajamos en esta especialidad, vale muchísimo. Porque atrás de cada decisión quirúrgica hay una persona que llegó asustada, que escuchó un pronóstico que la dejó sin aire, y que necesitó que alguien le dijera que había alternativas. Poder acompañar ese proceso —y encontrarse después del otro lado, con alguien que está bien y tiene ganas de contarlo— es probablemente la parte más gratificante de este trabajo.

El objetivo final siempre es el mismo: que la persona pueda vivir con la menor huella posible de su enfermedad.


Leé la nota completa en La Nación: Enfermedades inflamatorias intestinales: los avances y las nuevas formas de tratamiento

Nota de Miguel Braillard para La Nación, con la participación de los Dres. Nicolás Avellaneda, Diego Valli, Marcos González, Lucas Caram y Simón Sedziszow (GMColoproctología).

Participación en el Congreso Internacional de Coloproctología — Ciudad de México, agosto 2026

Durante tres días estuve en Ciudad de México como profesor invitado internacional en el LXXI Congreso Internacional de Coloproctología «Dr. Luis Charúa Guindic», organizado por el Colegio Mexicano de Especialistas en Coloproctología.

Comparto acá de qué se trató, porque creo que a los pacientes les interesa saber qué hacemos los médicos cuando «nos vamos a un congreso».

De qué hablé:

Células madre en fístulas anales complejas. Las fístulas anales complejas son túneles que se forman entre el intestino y la piel, difíciles de curar y que muchas veces vuelven a aparecer después de una cirugía. El tratamiento con células madre es una alternativa relativamente nueva que busca cerrarlas sin dañar los músculos que controlan la continencia. Ya no es un tratamiento experimental, pero los resultados dependen mucho de elegir bien a qué paciente ofrecérselo.

¿Estamos operando demasiado tarde la enfermedad de Crohn? En la enfermedad de Crohn, durante años se pensó que la cirugía era el último recurso, cuando ya nada más funcionaba. Hoy sabemos que en algunos pacientes operar antes da mejores resultados que seguir cambiando medicaciones. Es una discusión abierta y muy relevante para quienes conviven con esta enfermedad.

Cirugía de rescate del reservorio ileoanal. Cuando hay que extirpar todo el colon, en muchos casos se construye un «reservorio» con el propio intestino delgado para que la persona pueda seguir evacuando por la vía natural, sin bolsa permanente. A veces ese reservorio funciona mal. Mi mensaje fue que, antes de volver a operar, hay que entender con precisión por qué está fallando: ese estudio cuidadoso define el resultado más que la técnica que se elija.

Por qué viajo a estos encuentros

Porque la medicina cambia rápido, y ninguna forma de estudiar reemplaza discutir casos difíciles cara a cara con colegas de otros países. En este congreso había cirujanos y gastroenterólogos de América Latina, Europa, Norteamérica y Asia debatiendo las mismas decisiones que tomamos en el consultorio todos los días.

Eso permite algo concreto: darse cuenta de cuáles de nuestras costumbres están respaldadas por evidencia y cuáles son simplemente «lo que siempre hicimos acá». También permite construir vínculos con otros centros, que son los que después hacen posibles los estudios multicéntricos y el acceso a segundas opiniones cuando un caso es realmente complejo.

Todo lo que se discute en estos espacios vuelve, tarde o temprano, al consultorio.

Si tenés dudas sobre alguno de estos temas o querés consultar tu caso, podés escribirme o pedir un turno.

Si querés, puedo hacer una versión más corta para redes sociales del consultorio, o adaptar el cierre al canal de contacto que uses (WhatsApp, formulario, teléfono).

Un reconocimiento internacional que también es una buena noticia para los pacientes de la región

Quiero compartir con ustedes una noticia que me da mucho orgullo: el estudio «LATAM-URG», en el que participé junto a un gran grupo de cirujanos de toda Latinoamérica, fue distinguido con el Neil Smart Research Award 2026, uno de los premios más importantes que otorga la European Society of Coloproctology (ESCP), la sociedad científica europea de referencia en cirugía colorrectal.

¿De qué se trata este estudio?

LATAM-URG analizó, por primera vez de forma conjunta, cómo se resuelven las cirugías digestivas de urgencia en distintos países de América Latina. Participaron 89 hospitales de 14 países y se incluyó a más de 1.000 pacientes.

Hasta ahora, gran parte de las decisiones médicas en nuestra región se basaban en estudios realizados en Europa o Estados Unidos, con realidades sanitarias muy distintas a las nuestras. Este trabajo permitió, por primera vez, contar con datos propios de Latinoamérica: cómo evolucionan los pacientes operados de urgencia, qué factores aumentan el riesgo, y en qué aspectos del sistema de salud se puede mejorar para salvar más vidas.

¿Por qué esto importa para los pacientes?

Contar con datos reales de nuestra propia región es el primer paso para mejorar los protocolos de atención, identificar a los pacientes de mayor riesgo antes de operarlos, y ajustar los recursos (camas de terapia intensiva, equipos quirúrgicos, tiempos de espera) a las necesidades reales de nuestros hospitales. En definitiva, investigación que se traduce en mejores cuidados.

Un trabajo en equipo

Este logro es el resultado del esfuerzo conjunto de decenas de cirujanos de toda la región, coordinados a través del LATAM Collaborative Colorectal Surgery Consortium, un grupo de trabajo que integro y que busca generar conocimiento propio para mejorar la cirugía colorrectal en Latinoamérica.

El premio se entregará formalmente en el Congreso Anual de la ESCP, que se realizará en septiembre en Praga.

Seguimos trabajando para que la investigación hecha en nuestra región tenga cada vez más impacto en la calidad de la atención que reciben nuestros pacientes.

Link al trabajo: https://www.thelancet.com/journals/lanam/article/PIIS2667-193X(25)00347-3/fulltext