Todos los jueves, a las 8 de la mañana: una mesa global para los casos más difíciles de enfermedad inflamatoria intestinal

Cada jueves, antes de empezar la jornada en el consultorio o en el quirófano, me conecto a IBD LIVE, un programa organizado por el Digestive Disease Institute de la Cleveland Clinic. Participo como parte del faculty, el grupo de especialistas invitados a analizar y opinar sobre los casos que se presentan.

La idea del encuentro es simple y a la vez muy potente: reunir en tiempo real a expertos de los centros más importantes del mundo para discutir pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa que representan un verdadero desafío. Son casos en los que el tratamiento habitual no alcanzó, aparecieron complicaciones o hay que elegir entre varios caminos posibles y la decisión no es obvia. Gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, patólogos y otros especialistas aportan su mirada, y de esa conversación surgen propuestas concretas que después se aplican en la práctica.

Para mí es un honor ocupar ese lugar representando a la Argentina. Tener una voz latinoamericana en esa mesa es importante, porque nuestros pacientes, nuestros sistemas de salud y nuestras realidades tienen particularidades que también merecen ser consideradas cuando se piensa cómo tratar mejor estas enfermedades. Al mismo tiempo, es una forma de mostrar el nivel de la medicina que se hace en nuestro país y de mantener abiertos los puentes con los centros de referencia internacionales.

También es un privilegio enorme poder rodearme, cada semana, de colegas con tanta experiencia. Escuchar cómo razonan frente a un caso complejo, qué alternativas consideran y en qué se basan para decidir es una fuente constante de aprendizaje. Ninguna especialidad se sostiene sin actualización permanente, y en la enfermedad inflamatoria intestinal, donde los tratamientos y las técnicas quirúrgicas avanzan muy rápido, esto es todavía más cierto.

Reservar una hora fija todos los jueves no es un detalle menor en una agenda cargada, pero estoy convencido de que vale la pena. Lo que se aprende en esas discusiones no queda en la pantalla: vuelve directamente a cada consulta y a cada cirugía. Cuando me siento con un paciente a pensar juntos su tratamiento, lo hago con el respaldo de haber discutido situaciones similares con quienes están a la vanguardia en el mundo.

Si usted o un familiar convive con una enfermedad inflamatoria intestinal, quiero que sepa que su caso no se piensa en soledad. Detrás de cada decisión hay formación, experiencia y una red internacional de colegas con quienes seguimos aprendiendo, semana a semana, para ofrecer lo mejor a cada paciente.

Asumo la dirección del Programa de Cirugía Robótica del Sanatorio San José

Tengo la enorme alegría de compartir que fui designado Director del Programa de Cirugía Robótica del Sanatorio San José, de la Red BASA. Es un proyecto que venimos construyendo desde hace meses con mucho trabajo y entusiasmo.

La cirugía robótica es una evolución de la cirugía mínimamente invasiva. El robot no opera solo: es una herramienta que el cirujano controla en todo momento desde una consola, y que le permite trabajar con una visión tridimensional y ampliada del campo operatorio y con instrumentos que se mueven con una precisión y una libertad de movimiento mayores que las de la mano humana. Esto resulta especialmente valioso en espacios reducidos y en cirugías complejas, como las del recto o la pelvis. Para el paciente, esto suele traducirse en incisiones pequeñas, menos dolor, una internación más corta y una vuelta más rápida a la alimentación, al trabajo y a la actividad física.

El programa cuenta con la plataforma robótica Toumai y reúne a equipos de distintas especialidades: cirugía colorrectal, cirugía general y de pared abdominal, esófago y estómago, cirugía bariátrica, hígado, vías biliares y páncreas, urología y ginecología. Una parte central de mi función es coordinar ese trabajo en conjunto y acompañar la formación y acreditación de los profesionales, para que cada cirugía se haga con los estándares de seguridad y calidad que exige esta tecnología.

Pero lo que más me motiva de este proyecto es su propósito. Hasta hoy, en la Argentina la cirugía robótica estuvo al alcance de muy pocos pacientes. Nuestro objetivo es que deje de ser un privilegio y que cada vez más personas puedan acceder a sus beneficios. Creo profundamente que la innovación en medicina tiene sentido cuando llega a quienes la necesitan.

Asumo esta responsabilidad con gratitud hacia el Sanatorio San José y la Red BASA por la confianza, y hacia los colegas que se sumaron a este desafío. Y la asumo, sobre todo, con el compromiso de siempre: que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado para su caso, con información clara y la tranquilidad de estar en buenas manos.

Si tiene una indicación quirúrgica y quiere saber si la cirugía robótica es una opción para usted, puede solicitar una consulta y lo evaluamos juntos.

La enfermedad inflamatoria intestinal dejó de tener un solo camino posible

Publicado en La Nación — Vida Sana, 14 de agosto de 2026

Durante mucho tiempo, recibir un diagnóstico de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn significaba asumir un horizonte más o menos escrito: cirugías extensas, ostomías definitivas, una vida condicionada. Ese panorama cambió, y cambió rápido.

Esta semana, La Nación publicó una nota sobre los avances en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en la que tuve la oportunidad de participar junto a mis colegas de GMColoproctología. Comparto acá algunas de las ideas que dejó.

Lo que cambió

El abordaje quirúrgico. La consolidación de la laparoscopía y la cirugía robótica permite hoy realizar resecciones intestinales complejas —incluyendo colectomías totales y proctocolectomías restauradoras— con menos sangrado, recuperación más rápida y menor tasa de complicaciones que la cirugía abierta. Como bien señala el Dr. Diego Valli, esto no es una cuestión estética: impacta en la recuperación, en la fertilidad de pacientes jóvenes y en la función a largo plazo.

Las terapias médicas. Los biológicos y las pequeñas moléculas no desplazaron a la cirugía: la complementan. Muchos pacientes llegan al quirófano en mejores condiciones gracias al tratamiento previo, y eso se traduce en cirugías técnicamente más seguras y en mejores resultados posoperatorios.

El momento. Aprendimos que la cirugía en EII es tan buena como la preparación que la precede. Un paciente bien nutrido, con la inflamación controlada y con el momento quirúrgico bien elegido tiene resultados incomparablemente mejores. Elegir cuándo operar se volvió tan importante como definir cómo.

El equipo. Nada de lo anterior funciona en soledad. El trabajo coordinado entre gastroenterólogos, cirujanos colorrectales, especialistas en imágenes, nutricionistas, psicólogos y enfermería especializada es hoy el estándar de los centros de excelencia en el mundo, y es el modelo que adoptamos en nuestra práctica diaria.

Lo que no aparece en los papers

Hay algo de esta nota que me quedó dando vueltas más que cualquiera de los avances técnicos que menciona, y es quién la escribe. La historia la cuenta un paciente. La cuenta en primera persona, con nombre y apellido, y la cuenta desde un buen lugar.

Eso, para quienes trabajamos en esta especialidad, vale muchísimo. Porque atrás de cada decisión quirúrgica hay una persona que llegó asustada, que escuchó un pronóstico que la dejó sin aire, y que necesitó que alguien le dijera que había alternativas. Poder acompañar ese proceso —y encontrarse después del otro lado, con alguien que está bien y tiene ganas de contarlo— es probablemente la parte más gratificante de este trabajo.

El objetivo final siempre es el mismo: que la persona pueda vivir con la menor huella posible de su enfermedad.


Leé la nota completa en La Nación: Enfermedades inflamatorias intestinales: los avances y las nuevas formas de tratamiento

Nota de Miguel Braillard para La Nación, con la participación de los Dres. Nicolás Avellaneda, Diego Valli, Marcos González, Lucas Caram y Simón Sedziszow (GMColoproctología).

Participación en el Congreso Internacional de Coloproctología — Ciudad de México, agosto 2026

Durante tres días estuve en Ciudad de México como profesor invitado internacional en el LXXI Congreso Internacional de Coloproctología «Dr. Luis Charúa Guindic», organizado por el Colegio Mexicano de Especialistas en Coloproctología.

Comparto acá de qué se trató, porque creo que a los pacientes les interesa saber qué hacemos los médicos cuando «nos vamos a un congreso».

De qué hablé:

Células madre en fístulas anales complejas. Las fístulas anales complejas son túneles que se forman entre el intestino y la piel, difíciles de curar y que muchas veces vuelven a aparecer después de una cirugía. El tratamiento con células madre es una alternativa relativamente nueva que busca cerrarlas sin dañar los músculos que controlan la continencia. Ya no es un tratamiento experimental, pero los resultados dependen mucho de elegir bien a qué paciente ofrecérselo.

¿Estamos operando demasiado tarde la enfermedad de Crohn? En la enfermedad de Crohn, durante años se pensó que la cirugía era el último recurso, cuando ya nada más funcionaba. Hoy sabemos que en algunos pacientes operar antes da mejores resultados que seguir cambiando medicaciones. Es una discusión abierta y muy relevante para quienes conviven con esta enfermedad.

Cirugía de rescate del reservorio ileoanal. Cuando hay que extirpar todo el colon, en muchos casos se construye un «reservorio» con el propio intestino delgado para que la persona pueda seguir evacuando por la vía natural, sin bolsa permanente. A veces ese reservorio funciona mal. Mi mensaje fue que, antes de volver a operar, hay que entender con precisión por qué está fallando: ese estudio cuidadoso define el resultado más que la técnica que se elija.

Por qué viajo a estos encuentros

Porque la medicina cambia rápido, y ninguna forma de estudiar reemplaza discutir casos difíciles cara a cara con colegas de otros países. En este congreso había cirujanos y gastroenterólogos de América Latina, Europa, Norteamérica y Asia debatiendo las mismas decisiones que tomamos en el consultorio todos los días.

Eso permite algo concreto: darse cuenta de cuáles de nuestras costumbres están respaldadas por evidencia y cuáles son simplemente «lo que siempre hicimos acá». También permite construir vínculos con otros centros, que son los que después hacen posibles los estudios multicéntricos y el acceso a segundas opiniones cuando un caso es realmente complejo.

Todo lo que se discute en estos espacios vuelve, tarde o temprano, al consultorio.

Si tenés dudas sobre alguno de estos temas o querés consultar tu caso, podés escribirme o pedir un turno.

Si querés, puedo hacer una versión más corta para redes sociales del consultorio, o adaptar el cierre al canal de contacto que uses (WhatsApp, formulario, teléfono).