Hace poco participé como docente invitado en un encuentro sincrónico sobre enfermedad inflamatoria intestinal de la Diplomatura Universitaria en Coloproctología de la Sociedad Argentina de Coloproctología (SACP). En ese encuentro discutimos casos reales de enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa junto con otros expertos y con los alumnos de la diplomatura.
¿Qué es la diplomatura?
Es un programa de formación de la SACP para cirujanos, acreditado por la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Su objetivo es que quienes la cursan conozcan a fondo las enfermedades del colon, el recto y el ano, tanto su diagnóstico como su tratamiento médico y quirúrgico. Se cursa de forma virtual, con encuentros en vivo por Zoom. El método de enseñanza es el aprendizaje basado en problemas: los alumnos estudian el material antes del encuentro y después participan activamente en la discusión, en lugar de solo escuchar una clase.
¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal?
Bajo este nombre se agrupan principalmente dos enfermedades crónicas: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. En ambas, el sistema inmune produce una inflamación persistente en el intestino. Suelen aparecer en personas jóvenes y alternan períodos de actividad, con síntomas como diarrea, dolor abdominal, sangrado, cansancio o pérdida de peso, con períodos de calma.
Hoy la mayoría de los pacientes se controla con medicación, y en los últimos años los tratamientos avanzaron muchísimo. Aun así, una parte de los pacientes va a necesitar cirugía en algún momento. En esos casos, elegir el momento adecuado y la técnica correcta hace una enorme diferencia en la calidad de vida.
¿Por qué discutir casos entre expertos?
La enfermedad inflamatoria intestinal no tiene una receta única. Cada paciente es distinto, y las mejores decisiones surgen cuando se sientan a la mesa distintas miradas: gastroenterólogos, cirujanos, especialistas en imágenes, nutricionistas y otros profesionales. Eso es lo que hicimos en este encuentro. Tomamos casos reales y los analizamos juntos: cuándo alcanza con ajustar la medicación, cuándo conviene operar, qué cirugía elegir y cómo acompañar al paciente antes y después.
Para los alumnos es una oportunidad de ver cómo se razona frente a situaciones complejas. Para los docentes es también un aprendizaje, porque cada discusión nos obliga a revisar y justificar nuestras decisiones.
¿Qué significa esto para los pacientes?
Detrás de cada cirujano que se forma mejor hay muchos pacientes que se van a atender mejor. Que cirujanos de todo el país aprendan a manejar estas enfermedades con un enfoque actualizado y en equipo permite que más personas accedan a una atención de calidad, vivan donde vivan.
Si tenés enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, mi mensaje es este: lo ideal es que te atienda un equipo multidisciplinario con experiencia en la enfermedad. Y si en algún momento se plantea una cirugía, no hay que vivirla como un fracaso del tratamiento. Muchas veces es una herramienta más para recuperar la calidad de vida.
Agradezco a la SACP y a las autoridades de la diplomatura por la invitación, y a los alumnos por su compromiso y sus preguntas. Formar a las próximas generaciones es una de las partes más lindas de nuestra profesión.














